¡Cómo duele cuando te pulen con una esponja de brillo!

Mi esposo y yo somos fanáticos del popcorn  hecho en casa. Todo el que nos conoce sabe de nuestro BT/PC nocturno  (esa es nuestra clave para referirnos a ese ritual).Teníamos una olla especial  para prepararlo, pero se dañó y mi esposo se apoderó de una olla de nuestro juego regular y la designó para este propósito.  El detalle es, y nos  llamarán raros, que esta  olla sólo se limpiaba ligeramente y no a fondo ni diariamente. La dejábamos en la estufa lista para la próxima tanda. No se preocupen…estamos saludables y no hemos mutado por esto.

Se podrán imaginar que la condición de esta olla no era muy estética. Manchas amarillas, negras y marrones por el exterior. El fondo interno  tenía una capa  de manchas negras duras. La escondía cuando alguien nos visitaba, claro está. ¡Que malo que nunca le tomé fotos!

En estas navidades nos regalaron una popconera exactamente igual  a la que teníamos y estamos contentos y limpiándola todos los días. Pueden dejar de preocuparse por nosotros. La olla manchada y estropeada quedó inservible porque  ya no la necesitábamos para el popcorn y tampoco servía para cocinar. ¡La pobre! Decidí entonces dedicarle tiempo para ponerla brillosa y útil nuevamente.

Así que mientras mis hijos jugaban con la nieve  frente al edificio, yo no tenía más que hacer que sentarme en la ventana de enfrente a ‘velarlos’ porque es una calle principal donde pasa mucha gente y carros y no me siento tranquila dejándolos sin echarle un ojo. Siempre que deciden bajar, hago tareas pasivas sentada frente a la ventana como pagar las cuentas, archivar las facturas, hacer la lista de la compra y contestar e-mails.  Pero esta vez decidí  limpiar mi olla.

Con toda calma y paciencia me senté, preparé el área y comencé. Ya la había remojado en agua y jabón para ‘ablandar’ el sucio. Así que con una esponja de brillo

comencé limpiándola por dentro que es donde peor estaba. Con un poco de dificultad y fuerza comencé a sacar manchas y comencé a descubrir el color plateado de la olla. Seguí y seguí sin parar y pude sacarle bastante. Pero ya la esponja no era efectiva. Tuve que comenzar a raspar  con un cuchillo. Poco a poco las manchas comenzaron a descascararse. Eran manchas tan difíciles que requerían de toda fuerza, maña y herramientas…pero al fin lo logré y pude ver el fondo brilloso de mi olla. ¡Quedó como nueva por dentro! Entonces hice lo mismo con el exterior.   Aunque no está libre de manchas completamente,  la olla está presentable, brillosa y la puedo usar. Ahora es útil en mi cocina y la lavo a menudo con la esponja de brillo para seguirle sacando manchitas y mantenerla bonita.

Mientras restregaba la olla me vino a la mente que el Señor nos ‘brilla’ de igual manera. Tenemos muchas manchas en nuestra vida, corazón y actitudes, pero Dios nos va sacando las manchitas poco a poco. A veces  usa sólo una esponja de brillo, pero hay ocasiones en que tiene que usar una herramienta punzante que descascare las manchas poco a poco. ¡Cómo duele cuando nos están restregando! Pero,  ¡qué privilegio que el Señor se preocupe en trabajar con nosotros y en sacarnos lustre! En fin, nos está puliendo cada vez más y utilizando estos momentos difíciles para que crezcamos y para beneficiar a otros. ¡Vale la pena una restregadita con una  esponjita Brillo de vez en cuando!

Comments

  1. JOSE R RODRIGUEZ says:

    Hey Mayra,

    Otro magnifico articulo usando el diario vivir para aplicarlo a lecciones espirituales. Muy bonito y sobre todo con un lenguaje sencillo, de gente, ese lenguaje que nos llega y que disfruto porque hace que uno se identifique y siga leyendo. Bien hecho! Dios te bendiga siempre.

  2. Alba González says:

    Esté artículo me encantó y lo dices como tú eres natural y sin que te sientas mal por lo que describes de la olla.
    pero tienes toda la razón, que mucho el señor tiene que pulir nuestras actitudes y frotar nuestra vida……………

  3. ¡Qué bueno estuvo esto! Lo mucho que nos quejamos cuando nos pulen porque, bueno, sí duele, pero nos falta la perspectiva eterna, reconocer que Papá Dios nos está amando y “sacándonos brillo”.

    ¡Muy buena aplicación!

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