¡Ahora es mi turno de Just Dance!

Ustedes saben las reglas que hay que establecer cuando uno tiene un video juego en la casa para evitar escuchar frases como: “tu jugaste un juego ya” o “ahora es mi turno” y “acabo de empezar”. Pues en casa decidimos que el televisor se prende de 4 p.m. en adelante y tienen una hora (entre los dos) para jugar wii. Claro, esto si cumplieron con tres requisitos: hacer el trabajo de la escuela completo, con buena actitud y haber terminado las tareas hogareñas diarias. Si cumplieron, entonces el wii es una recompensa con límites para que se diviertan luego de cumplir con su escuela, jugar entre ellos y divertirse con sus pasatiempos favoritos.

Ahora el problema es que yo, la madre, me uní a la lista de jugadores de wii. ¡Ahora sí que se complicó la cosa! Y es que buscando alternativas para pasar tiempo con ellos y a la vez ejercitarme durante el invierno, se me ocurrió la idea de que el juego Just Dance 2 era perfecto para esto. Y así fue. Comencé hace como dos meses y hemos pasado momentos chéveres aprendiéndonos los bailes y cantando canciones.  De paso les comento que,  además de divertirme, he sudado como loca siguiendo los pasos y he rebajado unas cuantas libritas. Así que he logrado mi cometido y me he divertido un montón. ¡Hasta Manuel nos ha acompañado en dos o tres canciones cuando está libre! El que nos vea de afuera pensará que nos falta un tornillo.

Para ser justa con su tiempo de wii, jugamos Just Dance 2 en el receso del mediodía. Ellos se animan mucho y compiten conmigo porque ahora soy la campeona de la casa. Los reto a ustedes a pasar mi récord de 11,299 puntos en Wake Me Up Before You Go Go, 10,925 en Rasputin y 10,623 en Dagomba. ¡No puede ser todo sufrimiento, organización y fregar en la vida! También hay que darle rienda suelta a la diversión en familia.

Dentro de todo los nenes disfrutan,  hacen ejercicios y utilizan sus destrezas motoras y de coordinación al hacer las rutinas de baile. Mis hijos tienen sabor caribeño y se les sale con este juego y yo me uno. Yo me voy a inventar uno que sea con canciones latinas…Just Dance 3 versión latina…eso sí que va a ser un éxito.

Cuéntenme qué hacen para divertirse junto a sus hijos y para ejercitarse. Bueno los dejo que me estoy preparando para decir: “Ahora es mi turno de Just Daaance”.

¡Cómo duele cuando te pulen con una esponja de brillo!

Mi esposo y yo somos fanáticos del popcorn  hecho en casa. Todo el que nos conoce sabe de nuestro BT/PC nocturno  (esa es nuestra clave para referirnos a ese ritual).Teníamos una olla especial  para prepararlo, pero se dañó y mi esposo se apoderó de una olla de nuestro juego regular y la designó para este propósito.  El detalle es, y nos  llamarán raros, que esta  olla sólo se limpiaba ligeramente y no a fondo ni diariamente. La dejábamos en la estufa lista para la próxima tanda. No se preocupen…estamos saludables y no hemos mutado por esto.

Se podrán imaginar que la condición de esta olla no era muy estética. Manchas amarillas, negras y marrones por el exterior. El fondo interno  tenía una capa  de manchas negras duras. La escondía cuando alguien nos visitaba, claro está. ¡Que malo que nunca le tomé fotos!

En estas navidades nos regalaron una popconera exactamente igual  a la que teníamos y estamos contentos y limpiándola todos los días. Pueden dejar de preocuparse por nosotros. La olla manchada y estropeada quedó inservible porque  ya no la necesitábamos para el popcorn y tampoco servía para cocinar. ¡La pobre! Decidí entonces dedicarle tiempo para ponerla brillosa y útil nuevamente.

Así que mientras mis hijos jugaban con la nieve  frente al edificio, yo no tenía más que hacer que sentarme en la ventana de enfrente a ‘velarlos’ porque es una calle principal donde pasa mucha gente y carros y no me siento tranquila dejándolos sin echarle un ojo. Siempre que deciden bajar, hago tareas pasivas sentada frente a la ventana como pagar las cuentas, archivar las facturas, hacer la lista de la compra y contestar e-mails.  Pero esta vez decidí  limpiar mi olla.

Con toda calma y paciencia me senté, preparé el área y comencé. Ya la había remojado en agua y jabón para ‘ablandar’ el sucio. Así que con una esponja de brillo

comencé limpiándola por dentro que es donde peor estaba. Con un poco de dificultad y fuerza comencé a sacar manchas y comencé a descubrir el color plateado de la olla. Seguí y seguí sin parar y pude sacarle bastante. Pero ya la esponja no era efectiva. Tuve que comenzar a raspar  con un cuchillo. Poco a poco las manchas comenzaron a descascararse. Eran manchas tan difíciles que requerían de toda fuerza, maña y herramientas…pero al fin lo logré y pude ver el fondo brilloso de mi olla. ¡Quedó como nueva por dentro! Entonces hice lo mismo con el exterior.   Aunque no está libre de manchas completamente,  la olla está presentable, brillosa y la puedo usar. Ahora es útil en mi cocina y la lavo a menudo con la esponja de brillo para seguirle sacando manchitas y mantenerla bonita.

Mientras restregaba la olla me vino a la mente que el Señor nos ‘brilla’ de igual manera. Tenemos muchas manchas en nuestra vida, corazón y actitudes, pero Dios nos va sacando las manchitas poco a poco. A veces  usa sólo una esponja de brillo, pero hay ocasiones en que tiene que usar una herramienta punzante que descascare las manchas poco a poco. ¡Cómo duele cuando nos están restregando! Pero,  ¡qué privilegio que el Señor se preocupe en trabajar con nosotros y en sacarnos lustre! En fin, nos está puliendo cada vez más y utilizando estos momentos difíciles para que crezcamos y para beneficiar a otros. ¡Vale la pena una restregadita con una  esponjita Brillo de vez en cuando!

Estilo Familiar

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¡Bienvenidos a Estilo Familiar!

Hoy comienzo a compartir las aventuras de mi vida con mis lectores. ¡Qué emoción! Mi vida, igual que la de ustedes, está llena de cuentos, aventuras, historias de terror, suspenso, acción y romance. He aprendido que lo importante es aprovechar cada experiencia para aprender y crecer.

Sé que vamos a disfrutar mucho mientras les cuento de mis aventuras educando a mis nenes en mi casa, cuando les comparta recetas  o tips de organización,  cuando les hable  sobre qué he aprendido mientras estudio la Biblia, o simplemente cuando les cuente sobre cualquier sencillez de la vida.

¡Disfruten de mi Estilo Familiar!

Mayra