Paseando por el pueblo de Luquillo Puerto Rico generación tras generación

Balneario de Luquillo PUerto Rico Mi Familia

Cuando pienso en mi Islita muchos de mis recuerdos tienen lugar en el pueblo de Luquillo Puerto Rico. No nací allí, pero lo llevo en el corazón como mi pueblo por adopción. Luquillo, pueblito que queda en la costa noreste de la Isla, fue donde pasé gran parte de mis vacaciones de verano. Casi todos los lunes de junio  y julio llegábamos al amanecer de Dios a las orillas del Balneario de Luquillo para comenzar un día de diversión con mi familia. Y esos días sí que eran chéveres porque la cosa duraba desde las 9 am hasta que los majes comenzaban a picar para que nos fuéramos a eso de las 6 pm.  Sino, estoy segura que nos hubiéramos quedado hasta más tarde.

Primos jugando Playa Luquillo Puerto Rico

Saben que en cuanto me casé me fui a Los Angeles, CA para que mi esposo hiciera su maestría, pero tan pronto la hizo nos regresamos a la Isla y ¿saben dónde quisimos comprar casa? Pues en Luquillo, claro está. Aunque nos quedaba a 40 minutos de la capital y de la familia, queríamos vivir en el pueblo que tanto significado tuvo durante nuestra niñez y juventud. ¡Fue lo mejor que hicimos! Allí compramos la casa de nuestro sueños, tuvimos a nuestros hijos y creamos memorias con gente bella que hoy en día es más que familia. Allá las sobrinas visitaban semanalmente para corretear en el patio con lo nenes, o darse chapuzones en la playa o cantar los innumerables “happy birthdays” que cantamos a alguno de la familia.

 

Estrella de Mar Playa Luquillo Puerto Rico

Luquillo es un pueblo pintoresco que al norte lo baña unas de las playas más hermosas de la Isla y al sur se refresca con las lindas montañas verdes de la Sierra de Luquillo. Tiene un contraste de paisajes precioso que se ilumina con el  sol amarillito y brillante. Desde mi urbanización veía a un lado el grandioso bosque tropical El Yunque y al otro lado veía la costa azulita del Océano Atlántico.

P L A Y A S

El mar de la playa del Balneario de Luquillo Puerto Rico

Esta es la playa del sector Fortuna donde mis hijos quisieron bautizarse hace un año. Esta playa es libre y juguetona y queda junto al Balnerario de Luquillo  (oficialmente Parque Nacional Balneario La Monserrate) que tiene aguas más calmadas. En el balneario puedes encontrar:

  • Facilidades para acampar (Área verde $10.00, con agua $13.00, agua y luz $17.00)
  • Tiendas de recordatorios
  • Seguridad y Salud (Cuarteles de la Policía y Emergencias Médicas)
  • Servicios sanitarios y duchas.
  • Merenderos que vienen con parrilla para BBQ. Pero, para ir a la segura, hay que llevarse las sillas portátiles y las toallas para sentarse bajo la sombra de una palma o para tomar el sol.
  • Estacionamiento (pagando)
  • Horario oficial: Miércoles a domingo y días feriados 8:30 a.m. – 5:00 p.m…ahh pero también nos colábamos por el lado. ¡Hey, secretos del país!

 

Es uno de los balnearios más frecuentados de la Isla a donde íbamos a ver los atardeceres frecuentemente. Allí fue que aprendí a nadar, a hacer competencias de natación ‘hasta la boyas’ y a pasar tardes inolvidables con mis primos. Todavía recuerdo el caldero de arroz con gandules que llevaba mi tía o los sandwiches con malta que improvisábamos con las manos aún medio mojadas con agua salada. La arena es amarillita y sobre abundan las palmas de coco, pinos “de playa” y almendros. Así que o te cae un coco en la cabeza, o tus pies se hincan con las semillas de pino o se ponen resbalosos cuando pisas las almendras. ¡Ja, ja! ¡Qué recuerdos!

Cosas necesarias para un día de playa bien chévere:

  • Toallas, sillas portátiles y hamacas
  • Neverita con hielo y bebidas refrescantes
  • Meriendas livianas, frutas y dulces del país
  • Bloqueador solar, gafas y gorras para protegerse del sol
  • Repelente de insectos si eres dulce para los mosquitos
  • Traje de baño, ropa cómoda y sandalias
  • Paletas de playa, bolas de voleibol, frisbees, palas y cubos para hacer castillos de arena

 C O M I D A 

Kioskos de frituras y comida en Puerto Rico

Junto al balneario y frente a la Carretera #3 están los famosos Kioskos de Luquillo. Los “Kioskitos”, como le decimos, son una hilera de como 60 pequeños restaurantes donde se venden las famosas frituras puertorriqueñas y comida criolla. Es la parada obligatoria del que va a pasear pa’ Luquillo o el área este de la Isla.

Frituras en los kioskos de Luquillo Puerto Rico

¡Oye, este menú no es apto para vegetarianos/veganos (o sea yo) ni gente que esté vigilando su dieta! Si vas a los kioskos de Luquillo nada será bajo en calorías ni bajos en grasa. El atractivo es comer los crujientes bacalaítos, las ricas alcapurrias, los sorrullitos, empanadillas de carrucho y el resto de las variedad de cuchifritos distintivos de la gastronomía puertorriqueña. Además puedes encontrar comida criolla como arroz con gandules, pernil, morcillas y también hay algunos kioskos de comida internacional.  El ambiente es bien informal donde todo el mundo viste ropa “sport” y  traje de baño aunque hay dos o tres que se van de lo más lindos a sentarse en los restaurancitos. El calor playero abunda, pero se baja con una rica malta o una Old Colony de uva, Coco Rico o una piña colada.

 

FAMILIA EN LA PLAYA LUQUILLO PUERTO RICO

Nada como estar con la familia en la playa riéndonos  y pasándola bien. Porque los días de playa son para pasarla bien, dejar que los nenes tengan sus aventuras con las olas y para relajarse por completo.

Amigos y familiares cantando haciendo música en la playa Luquillo Puerto Rico

Y con estos que son más que amigos, son hermanos, pasamos un rato de buenas conversaciones acompañadas de música. Y no se crean que no tener traje de baño los detuvo. La gran mayoría de este grupo terminaron dándose un chapuzón con todo y ropa porque el agua llamaba. Mínimo cada uno se fue con la ropa algo mojada.

Si vas a Puerto Rico, tienes que visitar el pueblo de Luquillo

 

Descubriendo castillos y murallas ocultas en San Juan Puerto Rico

Descubriendo castillos ocultos en San Juan Puerto Rico con Capitán Coraje

Si una cosa aprendí bien en mi vida fue el reconocer lo interesante de la historia de mi país y el estar enamorada de la belleza de mi Isla Puerto Rico. Más allá de todo lío político y económico que existe, como en cualquier país, mi Islita se distingue por ser pintoresca, gentil, buena gente y bella. Por eso me encanta cuando encuentro gente que, dentro de una sociedad que ha estado colonizada por cientos de años, AMA su patria y la defiende. Eso no se da todos los días en una colonia. Por eso me encantó conocer al Capitán Coraje que nos llevó en una expedición por San Juan Puerto Rico a conocer murallas y castillos que hoy en día están ocultos.

Murallas y castillos escondidos en el Viejo San Juan en Puerto Rico con Capitán Coraje y los Corsarios del Caribe

Para mí es extremadamente importante que mis hijos conozcan a su país y lo amen. Mientras vivimos allá no faltaba la semana que estábamos visitando o explorando alguna belleza de Puerto Rico: playa, montaña o bosque. El que se aburre en la Isla es porque quiere, porque mira que hay cada esquinita interesante para visitar. Ahora que estamos afuera les hablo, les explico, les enseño fotos y videos y ellos se sienten que conocen y que la patria está cerquita. Pero cuando visito, llenamos los días explorando, revisitando, recordando y descubriendo. Por eso me contacté rapidito con Capitán Coraje y me anoté en su próxima expedición junto a mi hermano y sobrinas.

¡Qué mucho aprendí en tres horitas! Partimos caminando desde el Parque Luis Muñoz Rivera en Puerta de Tierra, San Juan (qué recuerdos de la chorrera de cemento que no desliza…y de las piragüas cuando chiquita..)  que de por sí es una institución. Cruzamos la Avenida Ponce de León y allí en un “cuchillo” de la carretera (una isleta triangular que queda en el centro de la intersección de dos calles) encontramos unas murallas que subían no más de 10 pies en la parte más alta. Nos dice el capitán que esas eran murallas eran parte del amurallado original del Viejo San Juan que tenían una altura aproximada de 40 pies, pero que el desarrollo urbano y el “progreso” dieron pie a que rellenaran el área para poder construir casas y carreteras alrededor de éstas. Porque el Viejo San Juan es una ciudad amurallada que fue fortificada por los españoles cuando gobernaban la Isla en los 1500’s.

Disparando como soldados de artillería con pistolas y rifles Capitán Coraje San Juan Puerto Rico

En esas mismas murallas escondidas hicimos un ejercicio de artillería con réplicas de las armas de los soldados de la época. ¡Imagínense cómo estaban mis corsarios de emocionados! Yo me uní  al cuerpo de infantería para hacer mis tiros y defender a la Isla de los enemigos resguardada dentrás de las históricas murallas. Aprendimos del tipo de armas que usaban los soldados, de su alcance y cómo cargarlas

¡Ustedes saben cuántas veces en mi vida había pasado frente a ese pedacito de tierra y nunca me había fijado que esas murallas estaban ahí! El Capitán Coraje nos mostró una ilustración de las murallas originales y pudimos identificar dónde estábamos parados.

Con Capitán Coraje conociendo en Polvorín en el Parque Luis Muñoz Rivera en San Juan, Puerto Rico

Luego dentro del parque visitamos una estructura que se llama El Polvorín San Gerónimo de Boquerón….yo lo conocía como El Polvorín. Es el edificio donde se guardaba la artillería y las municiones. Un edificio pequeño y pintoresco, al cual han querido “restaurar” pero no con los mejores materiales que preserven la estructura original. Aquí nos paramos a almorzar y a reposar del sol y el calor.

Ataque de los ingleses a San Juan Puerto Rico por el Escambón con el Capitán Coraje

Seguimos nuestra expedición cruzando al área que se denomina como la Batería del Escambrón que da para la playa y tiene una vista hermosa de la costa. El Capitán Coraje nos hizo imaginar cómo los barcos de la flota inglesa invadieron ese punto en 1797. Ya remontados en la historia, felizmente supimos que los corsarios franceses aliados a los españoles defendieron el fortín al otro lado de la laguna.

Muralla en el Escambron San Juan Puerto Rico

Esta vista me llena el alma, me hace cuestionarme por qué me fui, me dan ganas de buscar una piragüa y quedarme ahí sentada mirando el paisaje por horas con el olor a salitre, el vientito haciendo un rebolú en mi pelo y el sol quemándome el coco. Me viene  a la mente la preguntita que me hizo Lucas hoy: “¿Algún día vamos a volver a vivir en Puerto Rico?” a la cual quisiera contestarle con certeza: “” porque este jibarito me confesó que es muy feliz en Los Angeles, CA, pero le encantaría volver a vivir las aventuras en nuestra Islita…..y yo con el alma partida en dos o tres.

Castillo San Jerónimo San Juan Puerto Rico

Finalizamos nuestra travesía visitando un pedazo de muralla y una  garita que quedan como recuerdo de la fortificación en los predios del Hotel Caribe Hilton. Al otro lado del hotel, vimos el Castillo San Jerónimo que siempre me ha fascinado mirar desde el Puente Dos Hermanos. Descubrir todo esto que estuvo ante nuestros ojos, pero que se nos escapaba al pasar por estos lugares con la prisa de la rutina, fue fascinante.

Una aventura con el Capitán Coraje descubriendo murallas, castillos y cañones ocultos en el Viejo San Juan Puerto Rico

Estos boricuas sí que gozaron y aprendieron bajo el calorcito borinqueño. Porque el que visita a Puerto Rico de  seguro recibe el calor del sol y de su gente. Nos encanta la misión del Capitán Coraje de informar, enseñar y preservar la historia y las fortificaciones de la Isla. No hay nada que se compare a aprender con experiencias en vivo y a todo color. Eso se les queda en el alma.

 La próxima vez, lo llamaremos para ir a visitar los túneles subterráneos de la ciudad.

¿Se imaginan qué chévere va a ser?