Nuestro dilema con el inglés

Han pasado tres años y un poquito más desde que nos mudamos a Estados Unidos con nuestros chicos. Se imaginarán que al principio mi preocupación principal era el idioma. Me rondeaba por la mente la interrogante de ¿Qué tan bien iban a aprender el inglés mientras los educara en casa? ¡Eso es mucha presión para una mamá homeschooler hispana!Claro, yo no empezaría de cero porque mi conocimiento, comprensión y conversación en inglés es bastante buena.  De hecho el inglés era mi materia favorita y me encantaba leer y escribirlo en Puerto Rico, donde se estudia inglés desde edad preescolar. Además, había vivido en EU anteriormente una década atrás. Pero…mi acento caribeño es tan rudo como las olas del Mar Caribe que bordean mi Islita del Encanto y mi fluidez estaba un poco mohosa. Quizás no es el acento más rudo, pero para mí lo es.

Esta era la situación y mi ¿plan?

  • Debido al hecho de que estudian en la casa, los nenes no estarían inmersos en el inglés como si asistieran a la escuela regular.
  • Mi esposo y yo decidimos que hablaríamos 100% español en casa, como siempre lo hemos hecho. Queremos preservar su lengua materna y transmitir las tradiciones y la cultura. Sería raro decir : “I love you” en lugar de “Te quiero”. ¡Eso no me saldría natural!
  • Compré el currículo educativo en inglés.
  • Buscaría oportunidades para exponerlos a situaciones, grupos, experiencias donde sólo se hablara inglés.
  • ¿Qué va a pasar? Fue mi pregunta. Decidí no forzar nada y no preocuparme. Sólo tenía que seguir el plan y ver qué pasaría.
Luego de todos los obstáculos, adaptaciones y nuevas experiencias que enfrentamos al mudarnos a este país, comencé el semestre escolar en casa con el nuevo “¿plan?” de estudios. Les leía el texto en inglés y se los traducía  al español asegurando al mismo tiempo que estaban absorbiendo el material que estaban estudiando. Lo llamé “doble homeschooling” ¡Ufffffff! Además de esa intensa labor, les confieso que al principio a ellos no les gustaba que les hablara en inglés. Me miraban raro. Y estoy segura de que no entendían ‘ni papa’ muchas de las cosas que les decía en  inglés. ¡Los primeros dos años fueron bieeen intensos! Necesitaba mucha paciencia, determinación, consistencia y un par de  acetaminofén para aliviar mis dolores de cabeza.
 Lo maravilloso de todo esto es que, aunque no dudo que aprendieron algo de lo que les enseñé (…eso lo que quiero creer),  lo que más les influyó fue la exposición y práctica que tuvieron fuera de las cuatro paredes de nuestra casa. Las interacciones con sus primos americanos, con sus amigos en el campo de béisbol, en la escuela de fonética los sábados, en el club los miércoles, con sus ‘panas’ homeschoolers y en la escuela dominical los domingos fueron lasclaves para practicarlo, absorberlo, poner las cosas en contexto y enriquecer su vocabulario. Empezaron a repetir frases que escucharon, nos preguntaban cómo decir las cosas en inglés, comenzaron a entender lo que veían en la televisión por su cuenta, y se atrevieron a hablar con sus amigos sin ningún tipo de vergüenza y sin preocuparse por los 200 errores que cometían. La sola exposición en la vida real y la audacia de los niños lo pueden todo.  
Hace unas semanas fuimos a una prueba piloto de un parque de atracciones muy conocido y se me comenzaron a aguar los ojos mientras los oía dar su opinión sincera de lo que les gustaba y no les gustaba sobre la atracción. En mis adentros gritaba: ¡Yessss! Qué satisfacción se siente cuando tus hijos lo están haciendo bien y mejorando …a pesar de la canas que esto me haya sacado. ¡Ja, ja!

¿Que si su inglés es fluido completamente? No, pero lo estamos consiguiendo. Lo entienden, lo leen y se expresan lo suficiente como para mantener una conversación, para estudiar independientemente y para divertirse con sus amigos. Su acento es más suave que el nuestro y ahora nos corrigen y se burlan de nuestra pronunciación. “Papi no se dice “important “, se dice  “impawrnt”. Pueden burlarse de nuestro acento todo lo que quieran porque lo que importa es que lo dominan y lo harán mejor que nosotros a la vez que  mantienen el español que es parte integral de ellos.

¿Cómo trabajas con el dilema del  inglés y español en la vida de tus hijos?