Los hombrecitos de mi casa

¡Que orgullosa me siento de mis dos nenes! Hoy les tocó ir conmigo a lavar la ropa a la lavandería luego de terminar la escuela. Ellos fueron muy contentos porque los dejé ver una película antes de salir y porque saben que siempre les llevo merienda.

Ellos se portaron excelente y disfrutaron de su ‘estadía’ allí. Lucas se estacionó literalmente a ver la lavadora dando vueltas y su parte favorita que es el ciclo de exprimir la ropa…cuando la lavadora se vuelve loquita y va a las millas. Pablo por su lado se puso a ver una película en el celular y a mirar para afuera.

Pero me sorprendieron tanto que es como si les hubiera pedido ayuda en algún momento y todo hubiera estado sincronizado. Cuando iba a lavar la ropa, Lucas se ofreció a meterla en la máquina y luego al terminar se encargó de sacarla y ponerla en la secadora. Esto último le gustó porque se metía casi completo en la máquina y le daba vueltas al tambor de la secadora. ¡Ese es Lucas! El casi hizo el conteo regresivo de año nuevo porque estuvo pendiente de cuántos minutos faltaban para terminar el secado. Echó la ropa seca en un carrito no sin dejar de oler casi todas las piezas de ropa y diciendo: “ajjjjj, que rico huelen”…y las llevó a la mesa donde la doblo.

Tan pronto la ropa llegó allá, Pablo se levantó como un resorte y me dijo que iba a doblar la ropa de ellos. Increíble. Si vieran la organización que tenía. Lo estaba haciendo tal y como yo lo hago. Me decía: “mira mami aquí va la ropa de Lucas que va en el closet y aquí la mía, en este otro lado las pajamas mías y las de Lucas acá, la ropa interior en este lado y las camisas.” Me ayudó a reducir el tiempo a la mitad de lo que hubiera pasado si la hubiera doblado  sola.

Cuando llegué al edificio, se preocuparon en atender VOLUNTARIAMENTE toda la ayuda que necesité: abrieron la puerta, subieron conmigo las bolsas de ropa y el carrito. Guardaron sus zapatos y abrigos y dejaron todo en orden. Y para colmo, cuando les di comida me dijeron que me querían mucho.

¡Todo el esfuerzo, dedicación y amor que hemos invertido en ellos ha dado resultado! Esos son los hombrecitos de mi casa. Gracias a Dios por dejarme disfrutar y maravillarme de mis hijos. Eso es un regalito para recordar en esos momentos en que los días no corran tan perfectos como el de hoy.

¿Qué te enorgullece de tus hijos o cómo ves que tu esfuerzos como padre o madre están dando resultado?